Hace dos horas te hubiera dicho cuántas veces
hice el amor con el mismo hombre
cuánto mide mi mano en el resplandor del
mediodía
Hace dos horas te hubiera dicho que profané la
tumba de Cortázar
y me dolí en sus huesos durante días bajo la
misma lluvia
vengo del destierro te diría
de la espalda de una guerra clandestina
nací de un vientre comunista
diría
mi padre es un genio que se ríe
Hace dos horas te hubiera contado cómo me
gusta tomarme fotos desnuda
y caminar sin prisa con un libro semiabierto
en la mano
te diría que mi nombre lo inventaron con vino
tinto y una canción en portugués
que creo empeñadamente que me muero en el
cuerpo de los otros
que me juzgo y llego a casa culpable
Hace dos horas te diría que me gusta comer
aceitunas
que leí tres veces Rayuela
que le debo mi niñez al unicornio
-un Charlot sentado mirándome, a su lado un
perro blanco- son mis cinco años
Hace dos horas te diría que me hubiera gustado
nacer en otra lengua
que esta no me alcanza porque no imita el eco de
la montaña
cada vez que nace un pájaro
te diría que no doblego mi frialdad
que en ella me protejo desde que creo en
anónimos, en ningunos
Hace dos horas te diría que con Frida me beso
todas las mañanas
y la celo de Trotski y de Rivera
ella me reserva su color púrpura
me pinta los senos como manzanas, los muerde y
no me ama la Frida
a mí, que la amo tanto
te diría que he decidido borrarme el rostro
acostarme esta noche contigo para desconocerme
te apretaría la palma de la mano mientras ando
sobre ti, deshaciéndote
para que no me olvidaras
-soy todo esto y nada-
Hace dos horas me drogaría contigo
lloraría hasta volverme patética y dormirme
respirando vencida
me dejarías
Hace dos horas te diría que quiero morirme en
la punta de un árbol
difuminarme en la silueta horizontal del
infinito.
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