Calma que ahora viene el joven a sonar un aire de multitud
generación de luces
de cuerpos abiertos para el sol
estallido de alguna cosa que aprecien los hombres
Estos que hablan con el dolor de sus muertos
Estos que claman la justa medida de la rabia humana
que son de pan y de
llanto y de ahora veremos con que viene el fuego que parió a sus ancestros
Estos que se persignan y habitan el cuerpo de otro como una
despedida
Estos que siempre fueron los otros los colmados de seres
Estos que miro pasar como en una sola amplia nostalgia
inabarcables como la fisura de sus cabezas dormidas
de sus brazos de cielo
de aire terco
Estos que son de la tierra como del hambre son
que son su latido
Estos que han matado y lanzado al mar
Estos que respiran en mi hombro con el sonido de quien
espera
de quien no sabe escapar de su serte
Estos que se saben parte y sombra
Estos que gritan sus nombres para que los recuerden
Como una vez que estuvieron en casa para contar su tristeza
Estos que nos hicieron incertidumbre
Estos que nos recordaron para quién abrimos la boca
y de quien es la huella que nos sirve
Estos que cantaron para que la calle dejara de lamentarse
Para que ardiera el tiempo de ahora
Fuera el fuego que atiza y no la sombra
Fuera la vida en el pecho y no la ruina
Estos que surcaron la desesperanza
Que armaron las banderas para izarlas en cada pierna
Que dijeron estéril la manera de entenderse
No habrá tiempo de mirar sin memoria
No habrá olvido
No habrá perdón
No habrá generación perdida
Ni tristeza perpetua
No habrá tiempo para la calma porque al lado un hermano sea
ceniza
Sea cuerpo sea plomo sea
Estos que nos nacieron de nuevo
Han lanzado un grano
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