Nadie nombrará la ternura con que algunas palabras fueron hechas
y ese desdoblamiento en la carne es un signo para ti
Nadie nombra las maneras en que se imagina que muere todos los días
no hay tiempo para perder los brazos
güiro y sangre son ahora los pájaros que te comes
el nudo y la memoria
Nadie dice del tormento que es andar en dos piernas y un corazón en el pecho
Nadie dice que el cielo se quebró el día que se murió el primer niño
ese silencio nos ha tomado las puntas de los dedos
y hasta hoy logramos armar sólo un puñado de paisajes
No digo
anonimizo el trueno que me habita
átomo de guerra y nacimiento
todo ha de morirse en este pecho
una palma hacia arriba
No digo de la locura que espanta el claro de la garganta afilada
la cúspide de la pupila insomne
No digo de las manos que me soltaron en medio de la multitud
que se abrieron y ampliaron desde ahí un proyectil al centro de la ciudad
No digo de los signos que nos acompañaron
los que abrieron la tierra a puño de soplo
a puño de cuerpo conmovido
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