y el hambre conque se abrieron las bocas del olvido
todo este tiempo en la ciudad y la vereda inagotable
a veces puedes mirar el cielo y saber que te mira también
ese arrebato
esa templanza
ese ir de la mano al cuello
del cuello al cielo
los papeles en blanco son un signo
y la suerte conque comimos mandarinas
Caracas amanecida
resucitada en la piel de la jornada
se llueve
ninguna imagen nombra
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