domingo, 1 de diciembre de 2013

La semilla está de nuestro lado


con la misma sed con que vinimos al mundo
al final del día
cuando el aire pasa entre las costillas
y las sábanas se calman en la espalda
a esa hora
y con todas las victorias en la frente
con el sueño atragantado
hecho carne
respiro

puedo así contar todas las maneras de dormirnos
y la ráfaga ahogada que nos circunda
nada es más dulce y más terrible
la semilla está de nuestro lado


martes, 22 de octubre de 2013

los papeles en blanco

los papeles en blanco son un signo
y el hambre conque se abrieron las bocas del olvido
todo este tiempo en la ciudad y la vereda inagotable 
a veces puedes mirar el cielo y saber que te mira también
ese arrebato 
esa templanza 
ese ir de la mano al cuello 
del cuello al cielo
los papeles en blanco son un signo
y la suerte conque comimos mandarinas
Caracas amanecida
resucitada en la piel de la jornada
se llueve 
ninguna imagen nombra 

jueves, 22 de agosto de 2013

Como una animal enjaulado...como un tráfico de luces



Qué lengua ponerle al esculpido en el aire de las palabras de piedra
                                  calma   cuerpo   saliva   llanto
Y cómo dibujar en el aire signos para que mires este ojo agotado que se ha vuelto el horizontal paisaje
Todo este peso es un clamor que parte las caderas y  deja expuesta la piel en el suelo
-nada ha dejado de doler-
la forma en que callamos también nos implica
entonces se hace el ruido
suele nacer del centro de la boca y terminar mordiendo la punta de los dedos
como un animal enjaulado       como un tráfico de luces

He contado mis entrañas un día tras otro    las he dejado en la piedra  para que el sol haga lo suyo
a esta hora amo el clamor del aire en la ventana  
el desconocimiento total de la carne que en fin somos 
las grietas que se han dejado cubrir de barro para eternizarlas  para hacer con ellas casas e irnos a morir en paz     se han hecho las sombras de papel mache y los aparatos

A esta hora sólo la palabra que deja la puerta abierta vale y no es mía   
 ha quedado la historia de los hombres en el ombligo   
 ha quedado la polis clausurada en mi garganta  
 cada uno de sus encuentros es la llamada de otro recorrido
 un mar fluyendo por debajo y los talones andando el desgaste de esa ruina 

A esta hora soy la carga
un campo minado al frente
en casa se quedaron los zapatos y la fe

viernes, 31 de mayo de 2013

Dormir

Dormir para no mirar una clase media pasiva que se ahoga en el hastío
del porvenir como concepto fósil del mercado
del entendimiento fatuo
nada cambia
nada transgrede

Dormir para no dar respuesta al rostro del conforme
del católico
del de las buenas costumbres

Dormir para en ese silencio perdurable del aliento odiar sin reservas a mi generación
a su paquete de estupidez mediatizada
a su referente neoliberal y posmo
a todas esas sobremesas de la farándula y la política lihgt
una generación de cobardes acomodados en su existencialismo
han olvidado de dónde vienen
se avergüenzan de la calle que abrieron a zanjas de chapita y corredera

Dormir para no retener en los párpados la casa que se derrumba
la certeza de un tiempo cruel, visceral y arruinado
el que nos han dejado en el saqueo indetenible de la tierra
del aparato ilustrado que nos hicieron ser
cada horizonte carga esa misma rabia
ese mismo agotamiento masificado
esa misma ilusión de puñalada certera en el pecho de un enemigo difuso
vuelto discurso
signo
vuelto cuerpo en los otros
imposibilidad y corteza dura

Dormir para aguantar el sonido de los órganos cuando se enferman
cuando somatizan el aire, el olvido
cuando se vuelven ese animal intelectual y débil
que en su desclasamiento no sabe a qué territorio pertenecer
cuál es la jugada
la puteada
la inocencia
ese cuerpo que se sabe palabra y no accionar y no descalabro en la entrega de perderlo todo.

Dormir para olvidar el miedo
el arrepentimiento
la esfera absurda en que se convierte un día tras otro
un cargo tras otro
un jefe tras otro
un carcomido signo de 25 pisos que clama en los himnos de una dignidad que desconoce
el banquete ministerial
del post electoral
del partidista.

Dormir para arrancar la ternura que no salva
el afán de legitimidad que no arma
la ciudad postergada en nombre de dios padre y de las causas pueriles
cosméticas
trasmutadas en cada uno de esos cabrones que pasean en el centro como haciendo turismo
que les da miedo, que les de asco
el color de la piel de mi cimarronaje
que odian a los motorizados porque les temen
esos pequeños seres infelices que creen en el voto y el twitter como activismo político
que militan con sus chiqulets y sus ipods
con su creencia fiel en que todo estará mejor
en que todo volverá a la normalidad
esos que se hacen los pendejos cuando escuchan decir:
fosa común
cabilleros
pm
documentos clasificados de la disip
esos que creen que Chávez era un tipo exótico y Alí un cantor subido de tono pero simpático
esos que jamas entenderán que en esta parte de la arrechera histórica nadie olvida
que a la hora chiquita comeremos sus cabezas
haremos la justa acción del hambre de nuestro hijos
de Cantaura y Libia armada de dientes

Dormir ocultando la delgadez de los hombres consumidos por la piedra
los que se pinchan los brazos frente a las escuelas
los que no recuerdan cuánto de profundo tiene el pánico
cuánto de atormentada la búsqueda
ese espanto y garabato que se vuelven las bocas
el éxtasis y la caída lenta, sucia del bombardeo en el pecho

Dormir para dejar que el perseguidor hable de este tiempo
le ponga paisaje a la necesidad de creerlo todo
de creer en la distancia y el cifrado de los cielos turbios, multipolares

Dormir para destajar el guiro cósmico y adelantado
para calmar la angustia de lo inacabado

Me he dormido
he dejado que me embargue un delicado
infinito dolor subterráneo
uno que pueda con el ritmo de la sangre
que me deje irreconocible
que me desaparezca
sólo ahí, en esa breve muerte que es el sueño
volver a nombrarme
abrir desde los párpados un quiebre de las jaulas
de los consensos
mirar

miércoles, 22 de mayo de 2013

átomo de guerra y nacimiento

Nadie nombrará la ternura con que algunas palabras fueron hechas
y ese desdoblamiento en la carne es un signo para ti

Nadie nombra las maneras en que se imagina que muere todos los días
no hay tiempo para perder los brazos
güiro y sangre son ahora los pájaros que te comes
el nudo y la memoria

Nadie dice del tormento que es andar en dos piernas y un corazón en el pecho

Nadie dice que el cielo se quebró el día que se murió el primer niño
ese silencio nos ha tomado las puntas de los dedos
y hasta hoy logramos armar sólo un puñado de paisajes

No digo
anonimizo el trueno que me habita
átomo de guerra y nacimiento
todo ha de morirse en este pecho
una palma hacia arriba

No digo de la locura que espanta el claro de la garganta afilada
la cúspide de la pupila insomne

No digo de las manos que me soltaron en medio de la multitud
que se abrieron y ampliaron desde ahí un proyectil al centro de la ciudad

No digo de los signos que nos acompañaron
los que abrieron la tierra a puño de soplo
a puño de cuerpo conmovido



otra violencia

lo posible de la violencia no es sólo la mueca que te hace la vida una noche en un bar con diez mesas juntas, apiladas como cruces, bajo la misma espesa nube de alcohol y el snif
esa mueca es horrible y sin embargo
la violencia está en la boca del estómago que se abrió
que se quedó ahí
organo
parte de un cuerpo vencido
vencido por el hacer del quiebre un modus operandi
un lenguaje
una estética formal de su tiempo

la violencia de la que emana calma una lucha de ahogos
un grito negado de la resurección
ese que te vuelve a nacer como un orgasmoparto
para halarte de nuevo por las piernas
para atarlas a la imposibilidad de los límites
va uno
va dos
va tres golpes
 cada uno es una letanía   un tedio
un interminable subsuelo

la violencia es el silencio que se aísla en los trozos del pan
y rodea la taza del café como un juego macabro
como un reto de luces en alta por horas de pupila
ese silencio es la gesta de un tumulto de gente que desconoce
que inconmovida va a andar con su propia derrota
para a tu lado descifrar un saludo que no salva
y no salva tampoco el llanto de los hijos en la patada del oído
ni la leche derramada debajo de la mesa
ni el dormir tibio de una respiración ingenua
mentira, todos los argumentos son mentira
hay gente que escapa del libro de autoayuda  de la sala de cine
hay gente que se anda muriendo y arma en el aire un discurso logrado
tan lógico
tal lúcido
como la aguja que en cada espacio de palabra se clava
y es que esa esperanza se queda sin alimento
sin carne
se hace sólo el peso de lo gráfico
del imaginario en el otro
del bar a trastes
de la sobremesa inmaculada del café postergado

la violencia está en el quiebre justo
en el olvido

jueves, 18 de abril de 2013

doy palabra



de la transgresión de un cuerpo que te habita
y de la calle sonora de banderas
un cielo -balcón para el recuerdo
esa noche en que la caída fue adentro
en la absoluta soledad de todos esos cuerpos tomados
en la certeza distraída de un nombre para llorarlo
de una espina a mitad que te dió vida

doy palabra para que la guardes en el quiebre
en las flores que cayeron en la plaza ese día
en el beso y lo efímero del paso de tu tiempo
doy palabra en la frente
en el sublime de un país estallado
renacido
en la sangre que quisimos entregar para colmar el aire
de algo más certero que un himno
que nos tomamos de la mano
que te lloramos abiertos
que te dijimos que entonces  hubiera valido la pena que aquella noche nos levantáramos de la mesa a minar el cuerpo de ruina
ese mismo andar recuperado que manejamos cada mañana con torpeza
en ese mismo intento de nacer algo más que lo coloro- dormido
este ahora que es espeso y es doloro
que se hastía de una calma en la manera de hacernos
que se descalabra y se vuelve a juntar para gotear a la sombra
para quebrar las paredes en la nostalgia más fina
en la agudeza en la que ahora se juntan todas las soledades



martes, 9 de abril de 2013

Abrir verbos


Sacar de la hondura todo lo terso
mirar adentro el latido y su sangre
ser el camino de la pierna a la otra
la levedad de ese paso
soltarle la mano al ruido
abrir verbos cada día
comerse los nombres los apellidos comerse
salvar lo que queda de estómago y lanzarlo
agujerear el mármol
saberse débil
esquivarse a sí mismo
quebrar un espejo sobre otro
decirle al suelo que atice un fuego para después

domingo, 17 de marzo de 2013

Tiranía de los insectos

Quizá alguien diga al final que hicimos lo posible
que en la calle a dos manos se nos hundió el mundo
que eso se hizo de ausencias
de faltas de pan compartido
que ninguno supo quemar adentro
que aprendimos a olvidar para sanar el tiempo
para andar a dos pies aún y a pesar de la derrota

Quizá alguien diga al final que supimos querernos
como se abren los cielos en lunas cargadas
en la dispersión del aire del desierto

Así el alma esta prestada al silencio
a la tiranía de los insectos

Tal accidente temporal

puede el epistolario breve ser silencio hasta el hastío
puede lo informe una mano extender
ser ascenso
certeza
todo camino que anduvo una ciudad que es su noche
su corrida del aire

puede un campo de pieles y de besos
abrir tomadas aceras
y quedarse

desgastarse luego

puede el alcohol tocar el amplio espacio de la ruina
ser la ruina
mañana es un concepto muy lejano
afuera el cielo no sabe de este dolor
se han quedado callados los fantasmas

puede colmarse el pecho de aire
de entregas suicidas
nadie recuerda
tal desnudez
tal accidente temporal

Carta para un hombre


“A mí me han hecho los hombres que andan bajo el cielo del mundo
buscan el brillo de la madrugada
cuidan la vida como un fuego”
Juan Gelman

Con nudos en la garganta cuesta escribir. Pero hace falta, el tiempo lo pide. En esa conciencia de que vivimos en plena historia de un continente, que somos ese entramado de manos y pasos que avanzan sujetando para si el destino, esa conciencia que nos ayudaste a entender. Profundo es el dolor de no comprender la muerte, alrededor de tu cuerpo hicimos ofrendas, cantamos cada uno en su idioma, en su religión, en su gesto, hemos llorado desde hace trece días tu muerte, nos hemos apilado unos contra otros en las calles para no sentirnos tan solos, para acompañarnos en la rabia de no tenerte, en el grito silencioso en que se convirtió el vacío que nos dejaste como si una gran nube se cayera del cielo en medio de la ciudad, dejándonos por momentos ciegos, dispersos, abrumados. Y pasará, lograremos despertar sin esa presión en el pecho, pasarán los días y aprenderemos a vivir con tu ausencia, podremos convocarnos de nuevo en las plazas y las calles sin esperar la voz de tu cantar, la idea lumbrera a la que nos acostumbraste, el sueño de muchos en la retórica-esperanza que fuiste, nuestros hijos irán de nuestra mano sin esperar verte en medio de los muchos que te acompañamos, que creemos en ti.
Yo que crecí escuchándote, que arme la vida alrededor de tus ideas-fuego, de las que nuestros abuelos, y los abuelos de ellos han conservado como un legado, caro les ha costado, caro nos ha costado abrir las puertas de los siglos con el mismo hambre, con el mismo enemigo, en la misma tierra. Yo que crei en ti como se cree en el amor, que me sentí hija tuya y camarada, fui a despedirme cada día, me mantuve cerca de tu imagen porque no lo creía, porque tamaño dolor es inaceptable, fui a sembrarte en tu cuartel con los miles, fui a decirte gracias, fui a entender un poco la vida, a crecer fui, entonces te volviste el abrazo de mi madre, te volviste lágrima de mi padre, te volviste sueño de mi Alma, te volviste una marcha de tambores y banderas, te volcaste sacrificio.
No te quise mártir comandante, te quise hombre-maestro, te quise piache, te quise guía, te quise historia de llano, te quise la voz de los míos, te quise esperanza para los que crecimos marcados por la derrota, te quise ejemplo de mi generación, te quise legado para no equivocarnos, para no perdernos en el miedo, en la ruina que nos ofrece el mundo que quisiste cambiar cada día, te quise Bolívar y Martí en la palabra, te quise héroe de nuestros hijos, te quise canción de la victoria, te quise 13 de abril, te quise niño vendedor de tortas, te quise en la mirada de mis hermanos, en la patria que recuperamos, te quise en la denuncia del horror que se guardo por años en este suelo, te quise en la rabia histórica que nos comuna, te quise en tus crecimientos, en las rectificaciones te quise. Por eso te recuerdo así, de pie, y con tu sonrisa de hombre bueno.
Gracias debo decir, gracias Comandante, 
en otras vueltas del aire nos vemos,
en otras luchas siempre!






viernes, 15 de marzo de 2013

Tú que eres de pie de canto y hondura


Nadie muere sabiendo que es la certeza
Nadie puede morirse en medio de un pueblo y no dejar las huellas de su próximo naufragio
Mar que te abres en la mirada de un hombre que también esta abierto sobre cada uno de nosotros
Nosotros que fuimos siempre el hambre el nacimiento que fuimos la derrota la guerra de los huesos la carne de la empresa la ruina de la calle el silencio
Nadie puede morir sabiendo que deja sobre la mesa todas las cartas
el llano que aprendimos a querer en las noches de tu habla
Un hombre que es historia no se muere
arde como un fuego inacabado
Sol que nunca te vas que te guardas por ahora para que no encandilar los ojos
Flor que adentro te creces que fuiste barro semilla que fuiste agua y manos y cielo para hacerla posible
Que nos dijiste cruel es la hora de los pobres de los desterrados
Nombre que fuimos desde entonces país que fuimos alma regada como una pólvora en las calles
Los fusiles no eran tales sino el nudo que desde entonces nos quedo en la garganta
ese que aprendimos de la muerte
Un hombre que ama no muere
tú que eres de pie de canto y hondura