Dormir para no mirar una clase media
pasiva que se ahoga en el hastío
del porvenir como concepto fósil del
mercado
del entendimiento fatuo
nada cambia
nada transgrede
Dormir para no dar respuesta al rostro
del conforme
del católico
del de las buenas costumbres
Dormir para en ese silencio perdurable
del aliento odiar sin reservas a mi generación
a su paquete de estupidez mediatizada
a su referente neoliberal y posmo
a todas esas sobremesas de la farándula
y la política lihgt
una generación de cobardes acomodados
en su existencialismo
han olvidado de dónde vienen
se avergüenzan de la calle que
abrieron a zanjas de chapita y corredera
Dormir para no retener en los párpados
la casa que se derrumba
la certeza de un tiempo cruel, visceral
y arruinado
el que nos han dejado en el saqueo
indetenible de la tierra
del aparato ilustrado que nos hicieron
ser
cada horizonte carga esa misma rabia
ese mismo agotamiento masificado
esa misma ilusión de puñalada certera
en el pecho de un enemigo difuso
vuelto discurso
signo
vuelto cuerpo en los otros
imposibilidad y corteza dura
Dormir para aguantar el sonido de los
órganos cuando se enferman
cuando somatizan el aire, el olvido
cuando se vuelven ese animal
intelectual y débil
que en su desclasamiento no sabe a qué
territorio pertenecer
cuál es la jugada
la puteada
la inocencia
ese cuerpo que se sabe palabra y no
accionar y no descalabro en la entrega de perderlo todo.
Dormir para olvidar el miedo
el arrepentimiento
la esfera absurda en que se convierte
un día tras otro
un cargo tras otro
un jefe tras otro
un carcomido signo de 25 pisos que
clama en los himnos de una dignidad que desconoce
el banquete ministerial
del post electoral
del partidista.
Dormir para arrancar la ternura que no
salva
el afán de legitimidad que no arma
la ciudad postergada en nombre de dios
padre y de las causas pueriles
cosméticas
trasmutadas en cada uno de esos
cabrones que pasean en el centro como haciendo turismo
que les da miedo, que les de asco
el color de la piel de mi cimarronaje
que odian a los motorizados porque les
temen
esos pequeños seres infelices que
creen en el voto y el twitter como activismo político
que militan con sus chiqulets y sus
ipods
con su creencia fiel en que todo estará
mejor
en que todo volverá a la normalidad
esos que se hacen los pendejos cuando
escuchan decir:
fosa común
cabilleros
pm
documentos clasificados de la disip
esos que creen que Chávez era un tipo
exótico y Alí un cantor subido de tono pero simpático
esos que jamas entenderán que en esta
parte de la arrechera histórica nadie olvida
que a la hora chiquita comeremos sus
cabezas
haremos la justa acción del hambre de
nuestro hijos
de Cantaura y Libia armada de dientes
Dormir ocultando la delgadez de los
hombres consumidos por la piedra
los que se pinchan los brazos frente a
las escuelas
los que no recuerdan cuánto de
profundo tiene el pánico
cuánto de atormentada la búsqueda
ese espanto y garabato que se vuelven
las bocas
el éxtasis y la caída lenta, sucia
del bombardeo en el pecho
Dormir para dejar que el perseguidor
hable de este tiempo
le ponga paisaje a la necesidad de
creerlo todo
de creer en la distancia y el cifrado
de los cielos turbios, multipolares
Dormir para destajar el guiro cósmico
y adelantado
para calmar la angustia de lo inacabado
Me he dormido
he dejado que me embargue un delicado
infinito dolor subterráneo
uno que pueda con el ritmo de la sangre
que me deje irreconocible
que me desaparezca
sólo ahí, en esa breve muerte que es
el sueño
volver a nombrarme
abrir desde los párpados un quiebre de
las jaulas
de los consensos
mirar
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