miércoles, 2 de abril de 2014

El asco

una llega a casa y le aguarda la noche como una apertura para recontar el día
y así va una calculando los detalles del asco
el hueco que deja el asco en el estómago
el delirio de las manos sentipensantes
las manos de tocar el alimento
las manos de tocar la boca
las manos de tocar el cabello de la hija
las manos de tocar el aire en la carretera
las manos de tocar la hondura de tu espalda
las manos de tocar el peso de la calle
el ruido de la esfera de carne que sostiene el cuello
una llega a casa y la colman los sonidos
la grave fluctuación del tiempo
la pena del fuego convertido en horror
una que cree llevar adentro un fuego claro
órgano
la piel es el terreno donde guardamos el miedo
una agua tras otra pasa por él
las manos para tocar el cuerpo
las manos para tocar el ruido
las manos para tocar la hechura

una sale de casa y se pone el rostro más calmado
y se duerme en el tren
sueña con arena que crece hasta taparnos la garganta
una sueña que se traga el cielo y se ahoga
el día tiene espinas y le salen ojos
dura tanto a veces el sol como objeto perdido
el dispar de la sombra ya no alcanza
los detalles del asco
una cree que la cifra es una burla
que el dolor no es número sino piedra en las sienes
que cada una de las noches en que abrieron la rendija del odio
nos mordimos la lengua
nos sentamos en cruz a esperar
y nos colmó el asco
entonces una señala
una le pone nombre al asco
lo hace cosa, lo toca
las manos para tocar el asco

una cree que es el silencio
que es la entrega
que es la complicidad
una cree que quince años son la vida entera
una cree que se le mueve la tierra y con ella los pies afilando la punta
hemos roto el plato en el suelo
hemos gritado hasta quedarnos sordos
hemos sido sordos
hemos sido ingenuos
hemos sido qué
qué en el asco?
las manos para tocar la nada
las manos para tocar la rabia

pecho contra asco
las manos para tocar el pecho
las manos para tocar la herida

una exige la dimensión del alma
una le pone palabras y disfraza
una se emputa y se guarda
una reclama la legítima defensa de lo que toca
ahí está el canto de la abuela
ahí está el viento de los papagayos más azules
ahí está el fulgor - el plomo
ahí está el país y su lumbre

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