Me han llamado siempre por mi nombre
Con todas las letras de su pronunciamiento
Ningún hombre ha colado su garganta para decirme “mami”
los más osados me nombraron en diminutivo
porque según este amor se ama en pequeñito
en cosa en vaina chiquita
según este amor también el sexo de las mujeres no sería de carne y segregaciones sino de algodón o plumas
un centro de alergias y acumulación de polvo en consecuencia
según ese amor gemir bajito sería lo adecuado
para no espantar a los vecinos ni llamar a los demonios a que vengan a mirar como nos devoramos a gritos y mordiscos por el cuello y los brazos y la juntura de las curvas desdoblándose
según ese amor yo debería estar triste
ser una decepción de mi género
debería renunciar a amar porque no me he quedado esperando que el tipo venga a prometer un amor perdurable, etéreo, cubierto de melao
los hombres que he amado están lejos de ser caballeros
lejos de ser príncipes
lejos de ser “papis”
debe ser que una es una mujer que lleva en la frente un aviso que prohíbe regalar flores los 14 de febrero y por eso han venido los libros a colmar mi cuarto
como testimonio del amor
ese es un amor donde los cuerpos no sudan, no salivan, no se excitan
donde no cabe la arrechera del mundo cuando a veces somos tres con el silencio
cuando quitarse la ropa no es un acto heroico o erótico sino un despojo
una soltura necesaria que se desploma al lado y entonces abraza en su condición de hombre terrenal
según ese amor de tarjetita a una se le debe romper el corazón para de él salgan caramelos amargos
y no la calma de quien mira un cielo caerse sobre sus pies
y se retira a puño cerrado con la vida para luego más tarde
una que ha escrito tantas cartas de amor
una que se ha enamorado de hombres pasionales tercos existenciales
una que ama un amor que le llene la cabeza de palabras dulces
que me llame por mi nombre
que toque la tierra con las manos desnudas
Con todas las letras de su pronunciamiento
Ningún hombre ha colado su garganta para decirme “mami”
los más osados me nombraron en diminutivo
porque según este amor se ama en pequeñito
en cosa en vaina chiquita
según este amor también el sexo de las mujeres no sería de carne y segregaciones sino de algodón o plumas
un centro de alergias y acumulación de polvo en consecuencia
según ese amor gemir bajito sería lo adecuado
para no espantar a los vecinos ni llamar a los demonios a que vengan a mirar como nos devoramos a gritos y mordiscos por el cuello y los brazos y la juntura de las curvas desdoblándose
según ese amor yo debería estar triste
ser una decepción de mi género
debería renunciar a amar porque no me he quedado esperando que el tipo venga a prometer un amor perdurable, etéreo, cubierto de melao
los hombres que he amado están lejos de ser caballeros
lejos de ser príncipes
lejos de ser “papis”
debe ser que una es una mujer que lleva en la frente un aviso que prohíbe regalar flores los 14 de febrero y por eso han venido los libros a colmar mi cuarto
como testimonio del amor
ese es un amor donde los cuerpos no sudan, no salivan, no se excitan
donde no cabe la arrechera del mundo cuando a veces somos tres con el silencio
cuando quitarse la ropa no es un acto heroico o erótico sino un despojo
una soltura necesaria que se desploma al lado y entonces abraza en su condición de hombre terrenal
según ese amor de tarjetita a una se le debe romper el corazón para de él salgan caramelos amargos
y no la calma de quien mira un cielo caerse sobre sus pies
y se retira a puño cerrado con la vida para luego más tarde
una que ha escrito tantas cartas de amor
una que se ha enamorado de hombres pasionales tercos existenciales
una que ama un amor que le llene la cabeza de palabras dulces
que me llame por mi nombre
que toque la tierra con las manos desnudas
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