¿Cómo saber en qué asidero guardar lo útil?
y saber qué es lo útil
lo que queda?
Quién decide qué le sirve en el recuerdo?
Qué gesto qué
escombro qué paisaje?
Una deja los libros a medias creyendo que no se quedan
adentro haciendo lo suyo
una deja a la gente creyendo lo mismo
la mudez es una trampa para ingenuos
Una que es tan ingenua
que la llenan las cosas más sencillas
dormir para apagarse
remediarse
una que se identifica cúmulo, ancestral
adentro
para olvidar
para quedar tras la pared sin culpas
¿Cómo una hace para amanecer sin rehacerse cada día?
sin dudar de la risa
de la suerte
de la calle en que te nombra
Una que se traiciona
que se escapa y es otra
es su obra
su calma
su ruido
una que termina creyendo que es el ruido
el lugar donde nació
su familia
Inventarse el rostro es todo un arte
en el espejo una es su madre
su hermana
su dolor
una es lo que los otros creen que una es
y nada de eso explica que le habiten a una ciertas ruinas
la soledad que aguanta hasta el hastío
la explosión de la vida en un segundo
nada llega a dar razón de la ironía con que todo termina
siendo agónico
casi clínico
Una que suele hablar desde este lado del patio
que lo ve todo a la interperie
una que se desploma al aire para que algo nazca
que se expone carne, espuma y mientras tanto
Una que es su signo móvil
que cree que la lluvia trae algún presagio
como si de verdad existieran ciertas ciencias
Una que se acostumbra a perderlo todo
que se cansa del siempre, del nunca y de los absolutos
una que es tan absoluta
tan necesariamente historia
queriendo serlo
mano a mano con la suerte
Una que sabe que el día se acabó hace tiempo
y sigue creyendo sin embargo
una que es tan panfletaria
tan sensiblera
tan del pan
y del mar
del desacierto
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