sábado, 6 de octubre de 2012

Una

¿Cómo saber en qué asidero guardar lo útil?
y saber qué es lo útil
lo que queda?
Quién decide qué le sirve en el recuerdo?
Qué gesto   qué escombro   qué paisaje?

Una deja los libros a medias creyendo que no se quedan adentro haciendo lo suyo
una deja a la gente creyendo lo mismo

la mudez es una trampa para ingenuos

Una que es tan ingenua
que la llenan las cosas más sencillas
dormir para apagarse
remediarse
una que se identifica cúmulo, ancestral
adentro
para olvidar
para quedar tras la pared sin culpas

¿Cómo una hace para amanecer sin rehacerse cada día?
sin dudar de la risa
de la suerte
de la calle en que te nombra

Una que se traiciona
que se escapa y es otra
es su obra
su calma
su ruido
una que termina creyendo que es el ruido
el lugar donde nació
su familia

Inventarse el rostro es todo un arte
en el espejo una es su madre
su hermana
su dolor
una es lo que los otros creen que una es
y nada de eso explica que le habiten a una ciertas ruinas
la soledad que aguanta hasta el hastío
la explosión de la vida en un segundo
nada llega a dar razón de la ironía con que todo termina siendo agónico
casi clínico

Una que suele hablar desde este lado del patio
que lo ve todo a la interperie
una que se desploma al aire para que algo nazca
que se expone carne, espuma y mientras tanto

Una que es su signo móvil
que cree que la lluvia trae algún presagio
como si de verdad existieran ciertas ciencias

Una que se acostumbra a perderlo todo
que se cansa del siempre, del nunca y de los absolutos
una que es tan absoluta
tan necesariamente historia
queriendo serlo
mano a mano con la suerte

Una que sabe que el día se acabó hace tiempo
y sigue creyendo sin embargo
una que es tan panfletaria
tan sensiblera 
tan del pan
y del mar
del desacierto

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