caminar con las manos y alzar las piernas
habría que respirar profundamente como respiran los que quieren salvarse
hoy se sustituye la piel por el cansancio
todos los mundos se han quedado sordos
vemos pasar las horas de la ventana
puede caer el agua durante siglos y seremos los mismos
tendría que llamarme luz e irme a crecer los brazos en otra ciudad
entender cada uno de los agujeros que ha dejado el aire soplar en tu cuerpo
callarme tendría
cultivar un espejo para caminar sobre él y entonces hallarme
poblar un campo de árboles sin espinas
abrirme las manos y medir la dimensión del alma
de qué tamaño tendría que ser el silencio
cerrar los ojos para no recordar los niños de trapo
susurrar la canción de los nacimientos
dormir en la punta de las lenguas y no anclarse
escuchar la lluvia
narrar el goteo que sobre los techos cobra la vida de los pájaros
y los vuelve visitantes de la mañana inverosímil
como la desnudez amplia en el suelo
los paisajes que sumo a las piernas tienen largo el aliento
se han perdido de tocar con las pupilas el sol
y quemarse
no existe mapa ni desciframiento
sostengo un infinito en la boca
lo retengo para que se ahogue
abre camino hacia adentro como una hoguera encendida
cientos de venas de fuego me habitan
desde entonces sólo puedo ver la espalda de la noche
sujetarme a ella
naufragar
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