Ella que fue todos los cuerpos que se posaron
la carne y las sombras
Ella que fue su parto
y su llanto
la calma que se armó esta
mañana frente a un espejo propio
Ella que armó de gracias los
soles y le puso fecha a su muerte
que cargó consigo paisajes más
profundos
andares más sonantes
Que escupió sobre la tumba de
los ejecutantes
sobre la tierra compartida
Ella que huyó y se cambió de
cuerpo
y se partió a dos mitades con
el tiempo
que soñó diseccionada la ruina
de su generación
Ella que amó el ruido con que
se pronuncian los nombres
que dejó partir un hijo por
pura convicción
que aún lo recuerda
Ella que se hizo signo para
sobrevivir
que abajo dejó la fe sobre un
suelo que no habla
que no cura
que no canta
Ella que tiene memoria
que guarda sus muertos en cada
mano
y en cada estocada de la luz
No hay comentarios:
Publicar un comentario