jueves, 28 de febrero de 2013

Sonata de tu pecho


Después de esta risa no existen los fantasmas
todos se quedaron sentados a mirarte
mueven sus cabezas al ritmo de tu sombra saltarina
les gusta creer que eres un turpial
una tortuga cuando duermes y la panza se llena de flores y de luces
cada vez que respiras

Después de esta risa no existen los fantasmas
hicieron un pacto en la esquina de casa
quisieron pintarse el rostro de azules y verdes
hacerse los árboles, los cielos, los ruidos
para que al pasar pudieras jugar al escondite
con el latido sonante de tu pecho
harán la melodía de esta tarde

Los fantasmas se han ido
hágase la risa

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