sábado, 26 de enero de 2013

Ni tuve santo


Moriré algún día
absurdamente y sola
en un hospital con olor a morfina
abierta y desnuda

Diles que no me recen
que nunca creí en dios
ni tuve santo
cállales la boca y sácame a la calle
siéntame en un árbol y olvídame allí junto a la tierra enrarecida

Diles a los hijos que no tuve
que no fue egoísmo
sino que desde ti aprendí a desamar
a comerme mis propios ojos

Moriré algún día 
y mi madre llorará sobre mi cuerpo detenido en la punta de la única verdad

Diles que no me entierren en un cajón con flores plásticas
diles que no me guarden bajo tierra como una muñeca rota
diles que nunca me gustó la soledad

Diles que coloquen en mis manos la memoria de mis pasos
el misterio difuso de los paisajes
todas las veces que me rompiste.

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