“y de golpe tus mariposas entran en mí
y por consiguiente seas pétalo y galaxia
en esta tarde de julio”
Marcelo Seguel Bon
Porque siempre te despedías
eras otro juego, la mirada de otro
olvidabas que esta mano anduvo media ciudad
contigo
te la llevabas al mar para tirarla y
deshacerte
pero siempre volvía y era esta misma mano en
tu sexo
en tu boca a las dos de la mañana llamándote
desde el sueño –llorando-
todo esperma y humo
todo saliva y vino –la línea curva de mi
espalda-
todo dolor- toda sombra era una mujer desnuda
pariéndonos cada día como retrato de Frida en verano, invierno no existe en
estos lados del mundo-
sólo esta espuma blanca trasmutada
el vaivén de los dedos cuando decís adiós,
cuídate…y no, te extraño desde siempre,
desde la primera bocanada de este cigarrillo rubio.
El hombre que se larga cada noche después de
hacerme el amor podías ser vos o cualquiera que igual no me ame y no tenga tu
nombre.
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